lunes, 2 de septiembre de 2019

Yeguas Lobas



Todas llevamos una Yegua delante de nuestra apariencia de Lobas. Se nos ve dóciles, amorosas, sumisas y dispuestas a ser montadas, escondiendo nuestra Loba interior, para ser aceptadas en nuestra sociedad.
Porque la apariencia y el sentir de una Loba les atemoriza, les causa espanto. Por su fuerza, lealtad, por ser amas de la manada, por ser vida y unidad inquebrantable, por manejar sus propios códigos. Por no dejarse avasallar.

Somos Yeguas por la libertad de correr al viento, felices, huyendo de las amarras, entregando nuestras riendas solo a quien nos deje elegir el camino, y Lobas porque en esa dualidad radica nuestra fuerza.

Es una Yegua Suelta la que corre tras de sus propios desvelos, se ve ligera y se deja maniobrar, solo para llevar al incauto e inconsciente mentecato, que cree que por montarla ella entregará las riendas, hasta las garras de su fiera interna.

A quienes corren desalados tras de ellas hay que rayarles la cancha, hay que ponerles protección, porque saben cuándo parten pero no imaginan cómo llegarán.

A esos hombres temerarios, que la imaginan sumisa, tierna, dócil, hay que advertirles el peligro que corren, porque la caída a tierra es dura, y les deja descalabrados, cuando esa Yegua se transforma en la Loba que esconde bajo las crenchas y les hace ver su error.

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