miércoles, 6 de marzo de 2019



VÍCTIMAS DEL PATRIARCADO EN LA HISTORIA: HIPATIA DE ALEJANDRÍA 
 
Hipatia, la última filósofa y científica griega. 

En marzo del año 415 se apagó bruscamente la estrella de la matemática, astrónoma y filósofa pagana Hipatia de Alejandría, primera mujer reconocida en la historia como científica, cuando una turba de cristianos exaltados la mató con extrema crueldad. Este hecho marcó el ocaso de la cultura pagana en el mundo antiguo. 

A comienzos del siglo V la metrópoli fundada por Alejandro Magno, famosa por su Museo (un extraordinario centro científico), su enorme Biblioteca y sus grandes templos, aún mantenía una considerable población y era la capital de Egipto. Como ciudad del Imperio romano de Oriente, la gobernaba Orestes, un prefecto enviado por el emperador de Constantinopla, pero, de modo no oficial, gran parte de su gente obedecía los dictados del Obispo y Patriarca Cirilo, quien velaba por la fe y la ortodoxia de la comunidad cristiana atacando a todos los colectivos religiosos que no aceptasen el cristianismo impuesto, con el pretexto de purificar la fe.  

El poder eclesiástico se había instalado en las ciudades e iba asfixiando los reductos del paganismo. Y actuaba con una intolerancia feroz, no sólo contra los adeptos a los antiguos cultos, sino contra los disidentes de todo tipo, desde que se había instaurado el cristianismo como religión única en el imperio. Quienes se negaban a convertirse a la fe sufrían el asedio cristiano. Resultaban vanos sus intentos de apelar en su socorro a la corte imperial de Constantinopla, carcomida por las intrigas e impotente para frenar los tumultos de la masa fanática.  

En este contexto se sitúa el martirio de Hipatia. Su muerte resonó como una campanada fúnebre en el ocaso de Alejandría, el antiguo centro de la ciencia, la cultura y el arte helenísticos. Tanto los truculentos detalles del crimen como la manifiesta impunidad de los asesinos han hecho de la muerte de Hipatia un escándalo histórico memorable. Los testimonios conservados sobre la figura de Hipatia y su siniestro final proceden principalmente de dos historiadores eclesiásticos, Filostorgio y Sócrates el Escolástico, que escribieron unos veinte años después del crimen y no ocultan su reprobación ante lo espantoso de aquel acto fanático. Trescientos años después, Juan de Nikiu1escribió lo que se cree es el relato más completo sobre el asesinato, con una clara hostilidad contra la víctima. 

Hipatia era una renombrada profesora que daba lecciones públicas sobre las ideas de Platón y Aristóteles, atrayendo numeroso público. Formaba parte de la élite pagana fiel a sus antiguas ideas y creencias, y velaba por el legado clásico en un ambiente que se iba volviendo más y más hostil hacia la herencia ilustrada del helenismo.  

“Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, (…), heredó la escuela platónica,2 renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes”3 

Hija de Teón, un ilustre matemático del Museo y astrónomo notable, Hipatia cultivó variadas disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía y música. Durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos en el Museo de Alejandría e incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. Aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía, fue más allá en sus estudios de los movimientos de los astros, ampliando el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía. Eso la hizo famosa y atrajo hacia ella a muchos oyentes y discípulos. 

Escribió libros sobre geometría, álgebra y astronomía y mejoró el diseño de los primitivos astrolabios. Además de cartografiar cuerpos celestes, confeccionando un planisferio, también se interesó por la mecánica. Ninguna de sus obras se ha conservado, pero se conocen gracias a sus discípulos, como Sinesio de Cirene o Hesiquio de Alejandría.  

Mujerpaganasabia, influyente y con numerosos discípulos, (entre ellos, cristianos), muy admirada en la ciudad, era una figura extraordinaria. 

Todo esto hizo que su eliminación por parte de cristianos fanáticos tuviera un carácter ejemplificador, posiblemente instigado por el poderoso y taimado Obispo de Alejandría.4  Las relaciones entre el poder eclesiástico y el poder civil se habían tensado hasta el extremo; Hipatia reunía la doble condición de pagana y próxima al Prefecto Orestes, su discípulo, que era cristiano, lo que pudo concitar el odio del patriarca. Cirilo envidiaba el prestigio social que Hipatia gozaba entre las capas sociales altas de la ciudad. Por ello, decidió iniciar una campaña de difamación contra ella presentándola como una bruja peligrosa entregada a la magia negra que había embrujado a Orestes para enfrentarlo a los cristianos, entre los cuales, la filósofa, creaba ateos. 
No se sabe qué desencadenó la furia de éste5 contra Hipatia, quien ni siquiera era hostil al cristianismo.  

Una turba de monjes venidos de los yermos próximos, o de parabolanos,6 cuyo líder era un tal Pedro el Lector, la rodeó en pleno día en la misma puerta de su casa. La arrastraron a golpes hasta el interior de una iglesia, y allí la desnudaron y la descuartizaron, desgarrando sus carnes con conchas y tejas,7 y después de muerta llevaron sus restos desmembrados fuera de la ciudad, a un lugar llamado Cinaron, y los quemaron en una hoguera para borrar su recuerdo.  Hipatia debía tener cincuenta años o más al momento de su muerte. 

Un motivo que pudo influir en la inquina del obispo fueron las buenas relaciones de Hipatia con Orestes, que años antes había sido objeto de un ataque callejero de fanáticos, uno de los cuales lo había herido en la cabeza con una piedra. El agresor, un monje llamado Amonio, fue sometido a tortura y falleció, tras lo cual Cirilo depositó sus restos en una iglesia y le rindió el culto que se daba a los mártires. Fue quizas la venganza por ese acto la que provocó el asesinato de una mujer ilustre y amada por todos. 

Orestes informó a Roma para que se iniciara una investigación, pero ésta fue pospuesta en repetidas ocasiones. Aquellos que con su muerte buscaban imponer el fanatismo al razonamiento, la tolerancia y la búsqueda del conocimiento de la escuela de Hipatia, quedaron impunes. 

Sin embargo, el intento de eliminar por completo su recuerdo no tuvo el resultado que buscaban, pues Hipatia es, hoy en día, reconocida en todo el mundo como la primera mujer científica de quién se tiene referencias, es admirada y alabada por todos quienes reconocen su genio y talentos. 

Se han escrito miles de monografías, ensayos, libros, se crean películas, presentaciones, inspiradas en ella y cómo pasó a la Historia por ser la Directora del Museo de Alejandría, una respetada maestra y filósofa, y la primera mujer martir, no cristiana.  

Víctima de su amor a la ciencia y a la libertad de adquirir conocimiento en un mundo que comenzaba a ser dominado por misóginos fanáticos de su oscurantismo religioso, que llevaron a la Humanidad a siglos de ignorancia, persecución y muerte de todos quienes osaron rebelarse a su religión, Hipatia se levanta nuevamente como un símbolo de los logros que una mujer ilustrada puede conseguir en nuestros días, con inteligencia y perseverancia. 

Notas:

 1 Juan, obispo de Nikiu, una diócesis del delta del Nilo, habla de Hipatia como de una bruja, en el temprano oscurantismo casi tres siglos después del asesinato. El suyo es el texto que ofrece más detalles sobre su muerte, y también muestra una clara hostilidad hacia la estudiosa, cuyas “hechicerías” habrían justificado su atroz final. Según él, los asesinos formaban parte de “una multitud de creyentes en Dios”, que “buscaron a la mujer pagana que había entretenido a la gente de la ciudad y al prefecto con sus encantamientos”. 

2 “Heredó la Escuela”, es decir, la enseñanza de la doctrina platónica renovada por el filósofo Plotino, conocida hoy como NEOPLATONISMO.

3 Escritos de Sócrates el Escolástico .

4 Actualmente se maneja la hipótesis de una motivación política más que religiosa, dada la influencia política que ejercía sobre su discipulo y amigo, el prefecto cristiano de Alejandría, Orestes.   

5 Estudios recientes han puesto en duda las motivaciones religiosas, objetando que Hipatia no era contraria al cristianismo (tenía discípulos de todas las religiones) e intentando enmarcar su muerte en el cúmulo de tensiones políticas que existía en la Alejandría de la época como consecuencia de la decadencia del Imperio Romano y de las luchas internas que la provocaron. Su asesinato tendría según estas hipótesis motivaciones políticas, dentro de la lucha que mantenían el patriarca Cirilo y el prefecto romano Orestes por la hegemonía política en Alejandría. 

6 Tanto el clero como los monjes de los desiertos vecinos y los llamados PARABOLANOS (unos servidores de la Iglesia que también actuaban como sus guardias) seguían los dictados el Obispo y en momentos de conflicto no dudaban en promover violentos disturbios para demostrar su fuerza, destruir los templos de los infieles y acallar sus voces. 

7 La palabra Ostrakoi (οστρακοι) en el texto original, no deja en claro si se trataba de tejas o de ostras. 





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Fuentes: 

Bibliografía: 
  •        Hipatia de AlejandríaMaria Dzielska. Siruela, Madrid, 2009.  
  •        Hipatia. Clelia Martínez Maza. La Esfera, Madrid, 2009.  
  •        Filosofía y ciencia e n Hipatia. Pedro Jesús Teruel. Gredos, Madrid, 2011. 
  •        Hipatia de Alejandría. Charles Kingsley. Edhasa, Barcelona, 2009



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